jueves, 19 de enero de 2017

LOS SICÓTICOS, LA PIEDRA ANGULAR DEL GARAGE EN MÉXICO



Dentro del mundo musical nacional existen historias poco contadas y la de Los Sicóticos es una de ellas. ¿En realidad se trata de la primera banda de garage que surgió en México?

Mientras el país vivía un falso sueño de prosperidad a finales de los ochenta y el movimiento denominado como Rock en tu Idioma acaparó los grandes medios de comunicación, allá abajo, en el subsuelo, tres jóvenes que descubrieron ritmos sucios, con guitarras distorsionadas y cantantes desentonados que gritaban se volvieron adeptos a este nuevo tipo de música que, hasta tiempo después, descubrirían que en el resto del mundo se le conocía como garage.

Las piezas del rompecabezas se acomodaron y de pronto, ese trío conformado por Javier (guitarra con fuzz y voz), Carlos (bajo y bailes) y Jacobo (batería) decidió que no era suficiente con escuchar discos sino que ahora crearían su propio grupo al que apropiadamente bautizaron como Los Sicóticos y, sin proponérselo, se convertieron en la banda pilar dentro del garage en México.

Es cierto, en nuestro país a finales de los sesenta existieron bandas como Los Monjes, Las Moskas, Los Ovnis, Los Chijuas y Los Yaki que practicaron un rock & roll sucio para la época, gritón y con ciertas dosis de psicodelia, pero ninguna de ellas estaba consciente de lo que era el garage nacido algunos años antes en las cocheras de ahí el nombre del género de jóvenes estadounidenses y algunos dicen que también peruanos. Fue hasta que surgieron Los Sicóticos que en realidad comenzó el movimiento nacional de garage que hasta la fecha se mantiene en permanente ebullición.

Tan sólo estuvieron en activo entre 1992 y 1995 pero fue el tiempo suficiente para que, con el pasar de los años, se convirtieran en una banda de culto de la que se dice mucho pero se conoce poco. De forma esporádica, los integrantes del conjunto se han reunido para ofrecer pequeños conciertos.

Con motivo de su reciente reunión –¡la primera en nueve años! como participantes de la primera edición del festival Invasión, Fuzz Y Gritos, encabezado por The Fuzztones, en Música Inclasificable tuvimos la oportunidad de sostener la siguiente plática con el trío mexicano y como dice una de sus canciones más representativas: ¡hagamos el fuzz!

Jacobo, Carlos y Javier son Los Sicóticos. Fotografía por Música Inclasificable

¿De qué forma fue que ustedes tres se conocieron?

Carlos: Javier y yo estudiamos juntos en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, los dos somos actuarios, y ahí fue donde nos conocimos. De hecho Javier estudió la guitarra clásica; yo también pero como era malísimo mejor me decidí por el bajo.

Javier: Primero empezamos a tocar Carlos y yo junto con un órgano que teníamos porque no contábamos con baterista. Después el hermano mayor de Carlos, quien tocaba en una banda, conocía un poco el mundo musical y nos recomendó un baterista con el que nunca tuvimos mucha química pero eran tiempos en los que no había mucho de donde escoger, en especial para el sonido que queríamos lograr. Y así con esa formación fue nuestro primer concierto y ahí nos dimos cuenta que no era el indicado y optamos por buscar un nuevo baterista. A través de recomendaciones de amigos fue que encontramos a Jacobo y con él fue diferente porque sí hubo comunión y a partir de nuestro segundo concierto así ha sido siempre la formación de Los Sicóticos.

Carlos: También fue importante para la formación de la banda que todos vivíamos en la misma zona porque los tres somos del rumbo de Ciudad Satélite y eso nos facilitó mucho las cosas.

Javier: Seatlélite como le decían algunos (risas).

¿De qué forma fue que se adentraron en específico en el mundo del garage? A ustedes les tocó un México muy distinto al actual.

Carlos: Antes de formar la banda nosotros solíamos ir a un lugar llamado Tutti Frutti (N. del E. foro fundado a mediados de los ochenta por el DJ y tatuador belga radicado en México Danny Wakantanka) que se encontraba en Lindavista y ahí programaban mucho garage y nos gustó. Así fue como conocimos este tipo de música.



En un inicio, para obtener el sonido que ustedes deseaban, ¿fue indispensable que compraran equipo especial?

Javier: Fue muy difícil porque teníamos muy claro cómo queríamos sonar. Recuerdo que recorrimos todas las tiendas musicales del Centro de la Ciudad de México buscando amplificadores de bulbos. Antes era prácticamente imposible conseguir un Fender Twin, por ejemplo, que aparte era carísimo si lo llegabas a encontrar, así que intentamos buscar algo similar pero un poco más económico. Fue gracias a que nos pusimos a preguntar entre los mismos encargados de las tiendas que ellos nos recomendaron un taller en la calle de República del Salvador y justo cuando llegamos vimos que estaban subiendo unos amplificadores de bulbos a una camioneta. Les preguntamos y nos dijeron que los iban a tirar porque estaban descompuestos y nadie los quería comprar.

Carlos: Nosotros convencimos a los encargados y logramos que nos vendieran los amplificadores.

Javier: Ya después los mandamos a arreglar y poco a poco fuimos complementando nuestro equipo. Yo a través de un anuncio que vi, me compré una Fender Mustang usada, pero original, que no recuerdo bien a quién le perteneció antes pero creo que era de uno de Los Teen Tops o una de esas bandas mexicanas de los sesenta. Para los pedales fue gracias a la amistad que hicimos con una banda de Nueva York llamada The Ultra 5, que se presentó en México en 1992, y por correo ellos nos mandaron los pedales que aquí en el país no había.

Carlos: Al principio utilizábamos amplificadores de bulbos de marcas mexicanas como Bush que eran muy baratos pero gracias a los bulbos ya no les tenías que poner distorsionador, sólo conectabas el instrumento y ya sonaba “sucio” por lo viejo del amplificador.

Javier: Eran clones mexicanos pero a nosotros nos servían mucho en especial para el sonido que estábamos buscando.

Los Sicóticos. Fotografía por Música Inclasificable

Las personas dicen muchas cosas de Los Sicóticos pero lo importante es conocer la opinión interna, ¿ustedes en verdad se consideran la primera banda de garage que existió en México?

Jacobo: Eso no es algo que nosotros digamos pero lo cierto es que nosotros fuimos los primeros que nos aventuramos a hacer esto. A lo largo de la historia, el garage nunca se ha caracterizado por ser un movimiento muy grande ni tener mucha difusión; sin embargo, nosotros desde un inicio le apostamos a esto porque es algo que nos gusta y lo hicimos sin importar el qué dirán. Pero en fin, si a mí me preguntas si fuimos la primera banda yo digo que sí.

Javier: Pero para mí es diferente porque si escuchas nuestras canciones, en realidad no tenemos un sonido completamente garage ni somos puristas. Como dijimos, nosotros empezamos porque éramos clientes del Tutti Frutti y la característica del lugar era la versatilidad de las bandas que ponían, porque no era sólo garage, aunque todas tenían en común que eran underground. Tú llegabas al lugar y ponían a The Cramps pero también a Ministry, Dead Kennedys, Mudhoney y hasta Nirvana cuando apenas habían publicado su primer álbum. A nosotros nos gustaba toda esa música y cuando nos juntamos para ensayar yo les dije a los demás integrantes: ‘traigan canciones que les gusten para intentar tocarlas’. Recuerdo perfectamente que Carlos llevó una de Ministry y yo llevé la de “Hanky Panky”. Con el tiempo y gracias al equipo que teníamos y a nuestro poco talento descubrimos que sí nos encajaba más la música garage que otros géneros (risas).

Carlos: Yo tampoco creo que seamos una banda completamente garage porque en nuestro sonido también hay cosas de grunge, surf y hasta rockabilly.

Hablando de esa parte, ustedes grabaron un cover de “Wipe Out“ The Surfaris y el tema semi instrumental de la serie de televisión de Batman, ¿tenían más composiciones de música surf?

Javier: También hicimos un cover que bautizamos como “Fuzzera y Salvaje” y era de The Ventures y compusimos dos o tres canciones instrumentales ligadas al surf. En ese aspecto yo sí puedo afirmar que de nuestra generación nosotros fuimos la primera banda que empezó a tocar música surf en México.



¿Qué recuerdos guardan de los primeros conciertos de Los Sicóticos? ¿Con qué otras bandas mexicanas solían tocar?

Javier: Bueno, cuando empezamos había muy pocas bandas así que en realidad, cuando había un concierto nos juntábamos varios grupos sin importar el género. Nosotros podíamos tocar en el Foro 86 junto a Deus Ex Maquina que tocaban música industrial, un grupo tecno como La Concepción de la Luna y La Gusana Ciega que apenas estaban empezando. No es como ahora que hay un concierto de rockabilly y tocan tres o cuatro bandas de ese género o hay uno de surf y sólo tocan bandas de surf. Ahora hay escenas dirigidas y antes no. Recuerdo que como Carlos y yo nos conocíamos desde antes de formar a Los Sicóticos porque éramos compañeros en la universidad, nosotros íbamos a ver a Santa Sabina, a Raxas

Carlos: A mí me tocó ver a Café Tacvba en un jardín, cuando ellos apenas empezaban, y los tenía frente a frente porque no había público. Yo llevaba mi caguama en la mano y me pareció un gran concierto, además de que ellos también eran de nuestra misma zona (Satélite).

Una de sus canciones más representativas es “El Fuzz”, que con el pasar de los años se ha convertido en algo cercano a un himno dentro del garage en México, ¿cuál fue su inspiración y cómo surgió esa canción?

Javier: Todo fue de forma muy casual. En nuestros ensayos siempre queríamos componer temas de una forma y al final nos terminábamos yendo por otros caminos. Yo recuerdo que escuchábamos mucho a The Mummies y The Cramps, que son bandas que me gustan mucho por su sonido y su forma tan visceral de hacer las cosas, así que a partir de ahí nos inspiramos para componer “El Fuzz”.

Jacobo: Desde un inicio siempre nos interesó fusionar distintos sonidos y a partir de ahí salió nuestro estilo.

Javier: Y también nos gustaba divertirnos. Compusimos una canción titulada “La Quinceañera” que es un vals, con la que nos gustaba iniciar nuestras presentaciones y como muchas personas del público eran metaleros y punks, siempre nos abucheaban o se desesperaban por la lentitud de la canción… ya después seguíamos con el resto de nuestro set y ya todos aplaudían porque les gustaba nuestro sonido sucio y que nunca buscó ser amable.


Acerca de los conciertos de Los Sicóticos se menciona que usualmente ustedes tocaban desnudos o inclusive con restos de animales sobre el escenario, ¿todo esto es cierto o son leyendas?

Jacobo: Retomo el punto anterior y nosotros siempre hemos buscado divertirnos con nuestra música. A lo largo de los años hemos cometido numerosas locuras y en efecto una vez salimos a tocar desnudos.

Javier: El concierto de nosotros desnudos fue el de la despedida en 1997. La historia del concierto con restos de animales también es cierta aunque no fue nuestra intensión sino que esa vez, antes de nosotros hubo un performance y dejaron restos de pollo y otros animales sobre el escenario.

Con el pasar de los años, muchas bandas mexicanas han grabado covers de canciones de ustedes (Riesgo de Contagio, Los Magníficos, Le Canavispón), ¿qué opinan de estas versiones? ¿Les gustan?

Carlos: Pues sí, al final es como un homenaje.

Jacobo: Además cada uno le pone su sello; hacen el cover pero no es literal.

Javier: Y al final nos ayuda. Con el caso de “El Fuzz”, no sé si la canción se volvió relativamente famosa por nosotros o por la versión de Riesgo de Contagio.


En el vinilo y único material oficial de la banda (aquí pueden leer nuestra reseña), que editó Discos Dark Zone en el 2013, se menciona que ustedes grabaron entre 24 y 26 canciones pero el álbum sólo incluye 11 temas, ¿alguna vez piensan editar el resto del material?

Jacobo: Hay planes entre nosotros de lanzarlas aunque no tenemos una fecha ni es algo que se hará de inmediato.

Javier: También nos interesa poder grabar en forma el material que compusimos mientras la banda estuvo en activo. En total tenemos cerca de 60 canciones, aunque la realidad es que hay partes que ya no recordamos entonces también hay que volver a ensayar. Además nos tocó una época difícil, en especial para mí porque mientras estaba en Los Sicóticos también fui papá, entonces trabajaba por las mañanas y en las tardes ensayaba con la banda y era complicado poder dividir el tiempo. Fuimos una banda muy prolífica a pesar del poco tiempo que estuvimos juntos y de hecho, poco después de nuestra separación en 1997, nos reunimos en un estudio y grabamos varias canciones pero se nos perdieron; sin embargo, de forma paradójica, hace poco parece que alguien las encontró así que estamos a la espera de ver si es cierto y a nosotros nos encantaría poder utilizarlas y lanzarlas próximamente, además de que seguro tienen un mejor sonido y producción porque las grabamos en un estudio profesional, a diferencia de las canciones que aparecieron en el vinilo del 2013 que fueron grabadas en la sala de la casa de Ernesto Fuzz.

Después de su separación, ¿ustedes han seguido al tanto de lo sucede en el mundo musical de México en los últimos años? ¿Hay algunas bandas que les gusten?

Jacobo: No sé los demás pero al menos en mi caso, después de nuestra separación yo me “desconecté” de la música; de repente me llegan noticias y canciones de grupos mexicanos de diversos géneros pero la verdad es que desconozco lo que actualmente se está haciendo en México. Estoy seguro que ahora hay infinidad de bandas nuevas, tanto buenas como malas, pero creo que falta difusión.

Javier: En mi caso es igual porque me fui a vivir a Tijuana pero tengo una muy buena amistad con Ernesto Fuzz quien de repente me recomienda bandas nacionales como Los Magníficos, The Cavernarios y Los Mustang 66 y me manda canciones.

¿Por qué decidieron separarse?

Carlos: Todo fue culpa de él (señala a Javier).

Fanzine Picahielo.
Fotografía por Rogelio Garza
Javier: Sí, todo fue culpa mía (risas). Desde un inicio, lo que más nos caracterizó es que nos valía madres todo; siempre tuvimos claro que no íbamos a vivir del rock & roll y nunca hicimos las cosas para gustarle a las personas sino para complacernos a nosotros mismos. Cuando nos invitaban a tocar nosotros decidíamos si queríamos presentarnos junto a ciertas bandas o no y eso nos acarreó varios problemas. Hubo un concierto legendario en el que estábamos en el camerino y llegaron los de Santa Sabina que eran mucho más famosos que nosotros y el organizador nos obligó a que desalojáramos el camerino para que ellos lo pudieran utilizar. Como respuesta, durante nuestra presentación en una de las canciones me dediqué a insultar a los de Santa Sabina y de hecho, la reseña de ese concierto apareció en uno de los números de Picahielo (N. del E. fanzine creado por el periodista Rogelio Garza). Llegó un momento en 1997 en el que yo, que ya tenía dos hijos, me surgió una oportunidad de trabajo en Tijuana y obviamente lo pensé mucho pero sabía que lo mejor para mi familia era aceptar el trabajo y mudarme. De hecho, desde cerca de un año antes yo ya me había mudado a Celaya también por motivos laborales y sólo venía a la Ciudad de México los fines de semana para los conciertos de Los Sicóticos. Visto en retrospectiva fue un mal momento para separarnos porque justo cuando le pusimos fin a la banda, Discos Culebra empezó a firmar a muchas de las bandas con las que solíamos tocar.

Cuando se separaron, ¿alguno de ustedes se siguió dedicando a la música?

Carlos: Sí, yo estuve en un inicio con Los Mustang 66 y también llegué a tocar en algunos conciertos con Los Esquizitos y con Miguel Calderón de Mazinger Z que después hizo a Intestino Grueso y Beso Negro pero todo fue de manera muy informal.

Javier: Yo inicié un proyecto de one-man-band llamado El Monstro en Tijuana. Después de varios años de vivir allá, por puro instinto volví a sacar la guitarra del estuche y empecé a componer. Como yo ya estoy grande y estaba en una ciudad desconocida, no me iba a poner a reclutar bateristas y bajistas jóvenes porque me iba a ver muy ridículo, así que busqué un bombo y con mi guitarra yo solo armé mi propia banda. Recuerdo que gracias a MySpace, que era el recurso que tenía a mi alcance, me contactaron de Brasil para hacer una gira de puras monobandas, como allá se les conoce, de un mes junto a tres proyectos brasileños y uno uruguayo. Fueron cerca de 24 conciertos en un mes. Durante esa gira visité el Caffeine Studio en Sao Paulo y ahí grabé algunas canciones. Tiempo después me escribieron del sello alemán Luna Records y les mandé una canción que apareció en un acoplado de one-man-bands.


¿Por qué decidieron regresar en específico para este concierto de The Fuzztones en México?

Carlos: Fue gracias a Ernesto Fuzz que organizó el concierto y nos invitó. Nosotros vimos las posibilidades y como era un momento en el que todos íbamos a coincidir en la Ciudad de México, aceptamos.

Jacobo: También porque en realidad nosotros nunca decidimos dejar de tocar, todo fue por causas ajenas. Cuando Javier se fue a vivir a Tijuana llegamos a pensar que tal vez podríamos buscar a otro guitarrista y seguir con Los Sicóticos pero de inmediato desechamos esa posibilidad porque Los Sicóticos somos nosotros tres y ninguna otra persona puede ocupar el lugar de alguno de nosotros. Después de que nos separamos en 1997 hemos tenido algunas presentaciones como cuando vinieron The A-Bones en el 2008 y hubo otra fecha cuando iban a venir The Satelliters pero cancelaron de último momento y nosotros tocamos junto a Los Esquizitos, pero en realidad ya teníamos nueve años de no presentarnos en ningún lugar. A final de cuentas, siempre hemos tenido esa inquietud de juntarnos de nuevo cada que podemos y presentarnos.

Después del concierto de The Fuzztones, ¿tienen planes a futuro como banda?

Carlos: No tenemos nada concreto pero nos gustaría poder grabar algunas canciones y si existe la posibilidad de otro concierto o tocar más seguido, nosotros adelante.

lunes, 9 de enero de 2017

Reseña: Dr. Tritón - Surfing Contest (Independiente, 2016)




Desde hace poco más de una década, el movimiento de la música surf en la capital mexicana ha ido en aumento, pero no sólo en cantidad sino también en el profesionalismo y la calidad que las propias bandas le brindan a su trabajo. Ya no es simplemente subirse al escenario y divertirse sino en realidad buscar hacer las cosas de la mejor manera posible.

Con lo anterior en mente, Dr. Tritón surge en la Ciudad de México y tiene como principal marca su sonido instrumental impulsado por un par de guitarras a tope de reverb. Al igual que un gran número de bandas de su mismo estilo, todos los integrantes del cuarteto portan máscaras de luchador de diseño propio, lo que a simple vista les resta personalidad y podría encasillarlos como un grupo más; sin embargo, gracias a su trabajo constante y buscar hacer las cosas de forma profesional, se han ido ganando su propio lugar.

Con cerca de un lustro de trayectoria, su primer lanzamiento fue el EP casero Sin Querer (2014) que en el nombre llevaba la penitencia y los propios integrantes aceptan que lo realizaron con más entusiasmo que talento. Grabado de forma precaria e intuitiva, fue el primer paso que les sirvió de impulso para materializar Surfing Contest (2016), su segundo lanzamiento aunque el primero grabado y producido de forma profesional.

Ya con su alineación actual, conformada por Karman (guitarra), Pantera (guitarra), Puyol (bajo) y Snarf (batería), el conjunto de nombre acuático utilizó la plataforma Fondeadora para exitosamente conseguir los recursos financieros necesarios para poder rentar un estudio profesional y poder grabar las siete piezas que conforman el material.

Como cómplice, el combo tuvo a Crunchy, conocido por ser el guitarrista de Lost Acapulco (recomendamos leer nuestra entrevista con la banda), quien en su estudio Primitiv Studios se encargó de la producción, grabación y masterización del álbum. El resultado se siente al instante y está definido por tomar como base el sonido sesentero de las playas de California y revitalizarlo con unas inyecciones de energía aunque sin abusar del ritmo. El respeto por la melodía es primordial.

De las composiciones propias llama la atención que el título de la mayoría busca hacer referencia al mar, en un intento por hacer juego con el apelativo de la banda. Con un sonido fresco que casi salpica los oídos, desde la inicial "Arrecife Arrumaco" se aprecia un conjunto bien ensamblado en el que cada instrumento se acomodó de forma idónea para brillar en conjunto y no en solitario. Otra faceta del cuarteto se puede apreciar en "Río Volga", en la que se inclinan hacia una vertiente más introspectiva y pausada.

Como aderezo del material, Dr. Tritón grabó su propia versión del tema "Collision Course" del grupo argentino The Beach Breakers, ahora rebautizada como "El Choque", aunque sin muchos cambios y respetando la fuente original.

Con una gira internacional que los llevó a Colombia el año pasado, ahora ya con el disco en sus manos, el siguiente paso que busca Dr. Tritón es darse a conocer dentro de su propio país y esparcir su acuático sonido instrumental hasta donde sea posible.


domingo, 25 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DISCOS EXTRANJEROS DEL 2016



Con el propósito de preservar la memoria, a continuación enlistamos los que consideramos los 25 mejores discos extranjeros del 2016.

Más allá de las diversas muertes de músicos reconocidos que azotaron los pasados 12 meses (y que continuarán porque así es el ciclo natural de la vida), fuera de las fronteras mexicanas se crearon grandes obras musicales en las diversas vertientes de eso que llamamos rock que merecen ser escuchadas.

Cada uno de los discos mencionados contiene un sonido propio y distintivo, por lo que, sin ánimos de ser puristas y/o especialistas en un género musical en específico, lo que buscamos en tener una visión amplia y plural de la música porque así es como comprendemos la vida.

Sin ningún tipo de importancia o jerarquía, todos los álbumes aparecen en estricto orden alfabético y con un extracto de su contenido.

También recomendamos revisar las listas completamente subjetivas de Música Inclasificable con los mejores discos extranjeros del 2010, 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015.

La BIG Rabia - La BIG Rabia
(Algorecords)


Producido por Pedro de Dios, guitarrista y cantante del trío español Guadalupe Plata, el tercer álbum de este binomio chileno que combina el rock & roll con el blues y el bolero es, a la fecha, su trabajo más personal, íntimo e introspectivo. Recomendamos leer nuestra reseña completa del álbum aquí.




Brant Bjork - Tao Of The Devil
(Napalm Records)

Un nuevo disco de un músico tan experimentado como Brant Bjork, que ha sido integrante de bandas icónicas del stoner rock como Kyuss, Fu Manchu y Mondo Generator, es sinónimo de calidad, así que no sorprenden los temas de guitarras fuertes, áridas y secas como un desierto.



Los Cataclismos - El Vértigo de las Olas 
(Independiente)


Gracias a su trabajo constante es que el trío argentino de música surf Los Cataclismos obtuvo en su álbum debut un sonido potente de guitarras reverberadas y dulces melodías que incita a montarse en una tabla y desafiar las olas del mar. Recomendamos leer nuestra reseña completa del álbum aquí.




Nick Cave & The Bad Seeds - Skeleton Tree 
(Bad Seed Ltd.)


Nick Cave es, como pocos, uno de los músicos que mejor ha transformado la tristeza en elegantes y poéticas composiciones. Su nuevo trabajo lo muestra como el hombre fuerte de mirada melancólica que se ha levantado de todas las adversidades posibles y al final, aquí continúa de pie ante la vida.




Los Chicos - Rockpile Of Shit
(FOLC Records / Dirty Water Records)


Desde hace 15 años, este trío madrileño se ha encargado de ejecutar un rock & roll festivo, energético y tan simple que parecería que cualquier puede ejecutarlo y es precisamente ahí donde radica la principal virtud. Recomendamos leer nuestra reseña completa del álbum aquí.




The Claypool Lennon Delirium - Monolith Of Phobos 
(ATO Records)


El gusto por la claymation (animación realizada con plastilina) fue suficiente para que dos músicos en apariencia tan diferentes como Les Claypool (bajista de Primus) y Sean Lennon se unieran en un nuevo proyecto de rock con letras fantásticas e imaginativas que hacen ver a la filmografía de Tim Burton como la cosa más normal del mundo.



Dinosaur Jr. - Give a Glimpse of What Yer Not 
(Jagjaguwar)


Como los grandes músicos, J Mascis es una de las pocas personas de su generación que saben envejecer con dignidad. Con más de tres décadas de trayectoria, nunca deja de sorprender una de las bandas que cimentó el rock alternativo en Estados Unidos en los ochenta.



The Dustaphonics - Johnny & Bo 
(Dirty Water Records - Wipe Out Publishing)


A partir de la enorme admiración que el productor francés Yvan Serrano siente por Johnny Ramone y Bo Diddley, dos músicos de diferentes épocas pero que marcaron para siempre la historia del rock, fue que decidió crear un álbum que en cuanto a sonido se siente en un lugar intermedio entre la banda de punk rock más importante del mundo y las festivas composiciones del cantante de la guitarra cuadrada.



Carolina Eyck with American Contemporary Music Ensemble - Fantasias for Theremin and String Quartet 
(Butterscotch Records)


Siendo tan sólo una veinteañera, la alemana Carolina Eyck se ha convertido en una de la thereministas más importantes del mundo y su nuevo álbum es la prueba más contundente. Acompañada de un cuarteto de cuerdas, logró un trabajo pulcro, fino y elegante que lleva el sonido del theremin a nuevos horizontes y ya puede ser considerado como su obra maestra.




Fasenuova - Aullidos Metálicos
(HUMO)


Paisajes sonoros creados en su mayoría con cajas de ritmos y sintetizadores, así es como se puede describir el trabajo de este dueto asturiano que suena a la cruza de la new wave, los sonidos industriales y la crudeza del post punk. Dicho de otra forma, tienen la misma elegancia de Kraftwerk, la oscuridad de Joy Division y la violencia de Suicide. El álbum se puede descargar de forma gratuita de aquí.




PJ Harvey - The Hope Six Demolition Project
(Island / Vagrant)

Polly Jean es una de las mejores letristas de rock de los últimos años y cada uno de sus álbumes es un muestrario de historias musicales que buscan retratar la realidad. En su placa más reciente, tomó como inspiración el lamentable estado político actual para hilvanar un material conciso, duro y crudo, justo como es la realidad.



The Hillbilly Moon Explosion - With Monsters And Gods 
(Clouds Hill / Jungle Records)

Pocas bandas tan misteriosas y difíciles de describir como los suizos de The Hillbilly Moon Explosion que sin estacionarse en un género en específico, toman elementos del rockabilly, swing, punk, blues, pop francés, ska y beat hasta conseguir un sonido distintivo. Su nuevo trabajo incluye uno de los covers más elegantes que alguien le ha hecho a Blondie.




Kim And Buran - Orbita 
(Nang Records)


Detrás de Kim And Buran se encuentra el productor ruso Slava Zavyalov, quien toma como influencia las viejas caricaturas soviéticas, los filmes de ciencia ficción, el space pop y la música disco para dar a luz coloridas piezas retrofuturísticas de místicos sonidos robóticos.



King Gizzard And The Lizard Wizard - Nonagon Infinity
(Flightless Records)


En Australia no sólo hay canguros y rugby, también es la tierra natal de este combo de rock ultra psicodélico y psicotrópico que desde el nombre muestra la admiración que siente hacia toda la camada de bandas que le dieron color a la década de los sesenta.



MFC Chicken - Goin' Chicken Crazy
(Dirty Water Records)


MFC Chicken es sinónimo de fiesta y pasarla bien. Con una trayectoria bastante corta, este combo pluricultural con base en Londres se ha dedicado a presentarse a lo largo de Europa y lanzar materiales de manera constante, siempre inmersos dentro del fratrock para provocar ataques de baile en todo su público.



The Monsters - M 
(Voodoo Rhythm Records)

Con tres décadas de existencia, el grupo fundado por el extrovertido Reverend Beat-Man es uno de los pilares del garage-punk contemporáneo. Su nuevo disco es un muestrario de canciones cortas, agresivas, salvajes y violentas que buscan hacer sangrar los oídos de sus escuchas.



The Mutants - La Fiesta Infernal
(Jymp Rekords)


Sin dudarlo estamos ante el mejor álbum de música surf instrumental del año; sin embargo, el sonido de este combo finlandés es mucho más complejo y también se alimenta del soul, la psicodelia, el garage, el porn funk y las delirantes guitarras llenas de fuzz y wah-wah.




Nevermen - Nevermen 
(Ipecac Recordings / Lex Records)


Mike Patton tiene una de las mentes más inquietas y delirantes del mundo de la música, lo cual se manifiesta en uno de sus proyectos más recientes que es el trío Nevermen, que complementan Tunde Adebimpe (TV On The Radio) y el rapero Doseone. El resultado es un híbrido entre el rock y el hip hop experimental ideal para personas que no conocen las fronteras musicales.



The Oddballs - We Are The Oddballs 
(FOLC Records)


Espectacular álbum debut de este sexteto español que desde Málaga irrumpe en el mundo con su festiva mezcla de rock & roll, fratrock, garage y punk rock. Sus doce composiciones son perfectas para hacer bailar a todos los que no saben bailar.



Polysics - What's This???
(Ki/oon Music)

A punto de cumplir dos décadas de trayectoria, Polysics puede ser considerada una de las bandas más activas del mundo con lanzamientos prácticamente cada año. El trío japonés de rock energético, es el mejor ejemplo de qué es lo que pasaría si un día Mario Bros., después de comerse una estrella, decidiera hacer su propia banda de punk rock.




Iggy Pop - Post Pop Depression 
(Caroline International / Loma Vista)

Iggy Pop, uno de los arquitectos del punk, lleva cerca de medio siglo de actividad casi ininterrumpida y lo más sorprendente es que siempre sabe reinventarse. Su aventura musical más reciente, creada con la producción de Josh Homme (Queens of the Stone Age), es un muestrario de rock seco, directo y sin contemplaciones.




Russian Circles - Guidance 
(Sargent House)

No es casualidad que la mayoría de reseñas del nuevo álbum de Russian Circles lo describan como cuatro minutos de calma y 40 minutos de brutalidad demencial. Después del tranquilo tema que abre el material, el resto es dinamita pura confeccionada por este trío estadounidense de rock instrumental.



The Smoggers - Shadows In My Mind 
(Soundflat Records)


Dice el viejo refrán que si algo no está descompuesto, no hay necesidad de cambiar nada, y eso lo saben muy bien los integrantes de este cuarteto español de garage-punk. Con una actividad incesante y una gran cantidad de lanzamientos en su corta trayectoria, la única constante de The Smoggers es su sonido crudo, cavernícola y primitivo. Recomendamos leer nuestra reseña completa del álbum aquí.




Tiger Army - V
(Rise Records)

Uno de los mejores regresos musicales del año. Casi una década después de su último lanzamiento, el grupo comandado por Nick 13, quien es el único integrante original de la banda, presenta un álbum mucho más tranquilo y alejado al demente psychobilly que los caracterizó en un inicio, pero no por eso desmerece en lo absoluto sino todo lo contrario. Son de las pocas bandas que pueden cantarle al amor sin caer en cursilerías insulsas.



Wolfmother - Victorious 
(Universal Music)

El secreto de esta banda australiana fundada por Andrew Stockdale es que llevan haciendo el mismo álbum una y otra vez. El mismo sonido inclinado hacia el rock duro de riffs sudorosos con el que se dieron a conocer hace poco más de una década, se mantiene en su material más reciente, y eso es algo que se agradece.